¿Cuál es el auténtico origen del café y qué países destacan?


El origen del café es un tanto incierto, pero no por ello deja de ser fascinante. Hablamos de una de las plantas (o más bien, bebidas) más populares en todo el mundo, una expansión que ameritó siglos y siglos de interacciones. Las investigaciones apuntan a que surgió inicialmente en las fértiles tierras africanas, mientras que los árabes se encargaron de comercializarla con aires de exclusividad.

Hoy muchos la toman con placer en sus hogares, oficinas e incluso en la calle, pero pocos saben cuál es su historia. Y como nunca es tarde para aprender algo nuevo, el siguiente artículo se enfocará precisamente en ello: en explicar el origen del café. ¿En qué parte de África surgió? ¿Qué papel jugaron los árabes en su expansión masiva? Te contamos esto y mucho más a continuación.

El origen del cafeto está en África

El origen del café radica en África, como ya dijimos, específicamente en la provincia de Kaffa, Etiopía, antes llamada Abisinia, antes del siglo IX. Sin embargo, como ocurre con casi todo en nuestro mundo, hay muchos relatos fantásticos que tratan de explicar con más detalle su surgimiento. Uno de ellos presenta a un pastor sorprendido por los saltos que daban sus cabras luego mascar cerezas rojas procedentes de esta planta.

De bocadillo energizante en África a producto comercial en Asia

Los historiadores sugieren que el árbol del café pasó de Etiopía a Yemen, al sur de la Península Arábica. Y aunque las vías no están muy claras, hay algo en lo que sí coinciden: los esclavos de la región comían la parte carnosa de la cereza del café. De hecho, se cree que en el siglo XV ya se cultivaba el café en Yemen, una práctica que probablemente inició mucho antes de lo que sugieren las estimaciones.

También se sabe que los sufíes de la región consumían también brebajes a base de café para mantenerse despiertos mientras oraban. Probablemente desde allí se llevaron las semillas hasta Ceilán (Sri Lanka) y luego a la India. Aún con el puerto comercial Moca, los árabes eran celosos con la planta. Su objetivo era que el origen del café se quedara en la región evitando exportar granos fértiles para su impedir su cultivo afuera.

El café compitiendo con el té y el chocolate en Europa

Como es de esperar, siendo una bebida tan energizante y vigorizante (qahw en árabe), era lógico que muchos importadores intentaran cultivarla. Los intentos infructuosos fueron numerosos, pero la meta la alcanzaron los holandeses. En 1616, el país europeo también formó parte del origen del café al empezar a cultivarlo en invernaderos especializados; entre ellos, el Jardín Botánico de Amsterdam.

Pero la historia del origen del café en Europa no es tan simple. Durante la misma época, esta planta energizante tuvo que competir con el chocolate y el té, otras dos bebidas muy populares. No fue sino hasta el año 1683 que se abrió el primer establecimiento destinado a su venta formal en la ciudad de Venecia. En 1720, abrió el Caffè Florian de la Plaza de San Marcos, que sigue activo en la actualidad.

El café en América

Antes de ello, ya había intercambios masivos entre Europa y el Nuevo Mundo. Y pese a la gran cantidad de recursos presentes en estas tierras prácticamente vírgenes, el café llegó y encantó a los colonizadores. Aunque el origen del café en las Américas se atribuye al marino Gabriel Mathieu de Clieu que, tras un viaje interrumpido, logró trasladar con vida una planta de cafeto.

Colombia y Turquía como grandes referentes actuales

Hoy en día el café es la segunda bebida más consumida a nivel mundial, después del agua. Cada continente tiene referentes productores o comercializadores; por ejemplo, en Suramérica, los de Colombia y Venezuela son muy populares; mientras que en Europa y Asia muchos quieren probar el café de Turquía. El origen del café no consideró ninguna barrera geográfica.

A pesar de lo fascinante y romántica que es la historia del origen del café, sigue siendo prácticamente desconocida. Pero esperamos que, después de haberla conocido en Tienda Cápsulas, la experiencia sea diferente de ahora en adelante. Incluso en los días más agitados puedes disfrutar de esta bebida imaginando cabras saltarinas, sufíes desvelados en oración y un marino protegiéndola en un barco.